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Dietas basadas en plantas: platos más saludables, huellas más ligeras

Un nuevo estudio que compara las dietas omnívoras, vegetarianas y veganas muestra que comer más alimentos de origen vegetal puede reducir significativamente el impacto medioambiental sin sacrificar la calidad nutricional.

Al diseñar menús nutricionalmente equivalentes y medir su huella ecológica, los investigadores encontraron un patrón claro: cuantos más alimentos vegetales hay en el plato, menores son las emisiones, el uso de la tierra y el consumo de recursos.

Es importante destacar que los resultados sugieren que incluso un cambio parcial hacia una alimentación basada en plantas puede beneficiar tanto a la salud humana como al planeta.

Dietas basadas en plantas, saludables y huella ambiental ligera
Pasta With Green Leaf And Chili Pepper. Foto por Engin Akyurt – pexels.com

Nutrición a la par, sostenibilidad por delante

Investigadores de la Universidad de Granada y del Consejo Superior de Investigaciones Científicas crearon cuatro menús semanales con valores energéticos idénticos y que cumplían plenamente con las directrices nutricionales internacionales.

El estudio, que abarcaba dietas mediterráneas, pescovegetarianas, ovolactovegetarianas y veganas, reveló que todas las opciones basadas en plantas eran nutricionalmente equilibradas, con solo pequeñas carencias de vitamina D, yodo y vitamina B12 que pueden subsanarse con suplementos.

Desde el punto de vista medioambiental y de la salud pública, la dieta vegana ofrecía los mayores beneficios, ya que reducía las emisiones de carbono en un 46 %, el consumo de agua en un 7 % y el uso de la tierra en un 33 %, mientras que las dietas vegetarianas reducían las emisiones hasta en un 35 %.

Aunque solo el 1,1 % de la población mundial es vegana, su adopción está aumentando en países como Alemania y el Reino Unido, impulsada en parte por la evidencia de que cambiar de una dieta occidental a una vegana puede reducir la mortalidad prematura por enfermedades no transmisibles entre un 18 % y un 21 %.

Medición de los beneficios medioambientales de las dietas basadas en plantas

Al comparar dietas con niveles calóricos idénticos, los investigadores descubrieron que pasar de una dieta mediterránea a una vegana reduce drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero y el uso de recursos naturales clave, al tiempo que sigue proporcionando casi todos los nutrientes esenciales.

Según la autora principal, la Dra. Noelia Rodríguez-Martín, la dieta vegana produjo un 46 % menos de CO₂, requirió un 33 % menos de tierra y utilizó un 7 % menos de agua, además de reducir otros contaminantes relacionados con el clima.

Para llegar a estas conclusiones, el equipo diseñó cuatro menús semanales nutricionalmente equilibrados, cada uno de los cuales aportaba 2000 kilocalorías al día e incluía todas las comidas diarias, basándose en las directrices de las principales autoridades nutricionales españolas, europeas y estadounidenses.

Cuatro modelos de dieta bajo la misma perspectiva nutricional

El estudio utilizó como referencia una dieta mediterránea omnívora saludable, que hace hincapié en las frutas, las verduras, los cereales integrales y las proteínas magras, con un consumo moderado de pescado, aves y carne.

Esto se comparó con dietas pescovegetarianas y ovolactovegetarianas, que excluían la carne pero incluían pescado y marisco o huevos y lácteos, junto con una dieta totalmente vegana basada exclusivamente en alternativas vegetales como el tofu, el tempeh, las legumbres, las semillas y los productos derivados de la soja.

Para garantizar una comparación nutricional precisa, los investigadores analizaron cada menú utilizando bases de datos públicas sobre la composición de los alimentos, como la BEDCA de España y la FoodData Central del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos.

Evaluaron los macronutrientes y 22 vitaminas y micronutrientes esenciales, y luego los compararon con las recomendaciones dietéticas internacionales para mujeres y hombres de dos grupos de edad adultos, lo que permitió una evaluación detallada de la adecuación nutricional de las diferentes dietas.

Los menús basados en plantas tienen la huella ecológica más baja

Utilizando la base de datos pública AGRIBALYSE 3.1.1, los investigadores calcularon la huella ecológica total de cada dieta, cubriendo una amplia gama de indicadores de impacto en el ecosistema, como el cambio climático, el agotamiento del ozono, la eutrofización del agua y la ecotoxicidad.

Esta evaluación «de la cuna al hogar» mostró una disminución constante de las emisiones de gases de efecto invernadero a medida que las dietas se volvían más basadas en plantas.

Las emisiones diarias pasaron de 3,8 kg de CO₂ equivalente para la dieta omnívora a 3,2 kg para la pescovegetariana, 2,6 kg para la ovolactovegetariana y solo 2,1 kg para la vegana, lo que supone una reducción global del 46 %.

El consumo de agua se redujo en un 7 %, la ocupación de la tierra en un 33 % y el menú vegano redujo varios impactos clave en el ecosistema en más de un 50 %, junto con una disminución de más del 55 % en la incidencia de enfermedades.

A pesar de estas ventajas, todas las dietas basadas en plantas seguían siendo nutricionalmente equilibradas, y solo la vitamina D, el yodo y la vitamina B12 requerían una atención adicional.

Más alimentos vegetales, menor impacto medioambiental.

La comparación entre cuatro tipos de dietas (omnívora, pescovegetariana, ovolactovegetariana y vegana) reveló un patrón claro y consistente: aumentar la proporción de alimentos de origen vegetal reduce significativamente el impacto ecológico.

Si bien las dietas pescovegetarianas proporcionaron mejoras moderadas, sus beneficios se vieron parcialmente contrarrestados por los costes medioambientales de la producción pesquera, mientras que las dietas vegetarianas lograron resultados más sólidos, reduciendo las emisiones de carbono en aproximadamente un 35 %.

Es importante destacar que los investigadores hicieron hincapié en que no es necesario seguir una dieta totalmente vegana para obtener beneficios medioambientales significativos.

Según los autores, incluso un cambio moderado hacia las comidas de origen vegetal puede reducir las emisiones y conservar los recursos naturales, lo que refuerza la idea de que los cambios incrementales en la dieta pueden contribuir colectivamente tanto a la salud humana como a la sostenibilidad del planeta.

Nota original publicada por Michiel Dijkstra el 11 de Noviembre de 2025; “Vegan diet can halve your carbon footprint, study shows” en el sitio web frontiers.