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Por qué es tan difícil evitar tocarse la cara y por qué es importante

A pesar de las claras recomendaciones sobre el lavado de manos y las precauciones respiratorias, los hábitos cotidianos como tocarse la cara dificultan la prevención de la transmisión viral.

El hecho de tocarse la cara con frecuencia de forma inconsciente y el contacto constante con superficies contaminadas debilitan significativamente incluso las prácticas de higiene más avanzadas, lo que pone de relieve la necesidad de concienciar sobre el comportamiento, además de seguir los consejos médicos.

Por qué es tan difícil evitar tocarse la cara y por qué es importante
Foto por Ron Lach – pexels.com

Cómo se propaga el SARS-CoV-2 entre las personas

Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), el SARS-CoV-2 se propaga principalmente a través de la transmisión de persona a persona, al igual que otras infecciones respiratorias.

El virus se transmite a través de las gotículas que se liberan cuando una persona infectada estornuda y que pueden ser inhaladas por otras personas, o se transmite al tocar superficies contaminadas y luego tocarse los ojos o la boca.

Si bien evitar el contacto con personas visiblemente enfermas o usar mascarillas puede reducir el riesgo de transmisión aérea, la exposición a través de superficies contaminadas es mucho más difícil de prevenir.

Tocarse la cara con frecuencia aumenta el riesgo de infección

Los estudios revelan que las personas se tocan la cara entre 16 y 23 veces por hora, y casi la mitad de estos contactos se producen en la boca, la nariz o los ojos, puntos de entrada clave para virus y bacterias.

Incluso los profesionales médicos muestran este hábito y no siempre son constantes con la higiene de las manos, lo que pone de relieve lo difícil que es evitar la autocontaminación.

Los expertos señalan que una mayor conciencia de estos comportamientos inconscientes, especialmente durante actividades que requieren concentración, puede ayudar a reducir la vulnerabilidad a las infecciones.

Lavarse las manos ayuda, pero los hábitos socavan su eficacia

Lavarse las manos durante al menos 20 segundos es una medida preventiva clave, siguiendo el proceso de cinco pasos del CDC: mojar, enjabonar, frotar, enjuagar y secar.

Sin embargo, su eficacia es limitada si las personas siguen tocándose la cara con frecuencia, ya que las manos pueden volver a contaminarse fácilmente tras el contacto con superficies cotidianas como los pomos de las puertas.

Los expertos sugieren utilizar recordatorios físicos, como anillos o pulseras, para aumentar la conciencia de los movimientos de las manos y ayudar a romper los hábitos automáticos de tocarse la cara.

Estrategias prácticas para romper el hábito de tocarse la cara

El psicólogo Zachary Sikora recomienda técnicas conductuales sencillas para reducir el hábito de tocarse la cara, empezando por la atención plena y breves pausas para observar los movimientos de las manos.

Los recordatorios visuales, como las notas adhesivas, mantener las manos ocupadas con pequeñas tareas u objetos, y utilizar jabón perfumado o desinfectante pueden aumentar la conciencia.

Otras estrategias adicionales incluyen apoyar las manos entrelazadas en el regazo durante las reuniones, llevar guantes como señal física y utilizar objetos cotidianos, como pañuelos de papel, para interrumpir los comportamientos automáticos y reforzar hábitos más seguros.

Nota original publicada por George Citroner el 10 de Marzo de 2020; “You Probably Touch Your Face 16 Times an Hour: Here’s How to Stop” en el sitio web healthline.

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