Saltar al contenido

¿Salud mental en los estantes del supermercado? Pruebas sobre productos de hierbas y suplementos

Rachael Frost, profesora titular de la Universidad John Moores de Liverpool y licenciada en Medicina Herbolaria, es coautora de un artículo publicado recientemente en *Frontiers in Pharmacology* en el que se analizan ensayos clínicos sobre 64 productos de venta libre para la depresión.

El estudio pone de relieve los distintos niveles de evidencia que respaldan su eficacia, con el objetivo de ayudar a los consumidores a comprender mejor qué remedios pueden funcionar y cuáles carecen de respaldo científico.

Salud mental en los estantes del supermercado
Image: Shutterstock.com

¿Por qué examinaron este tema?

La depresión es cada vez más común, al punto de ser descrita como una epidemia. En el Reino Unido, el 11.3% de la población presenta síntomas leves, el 4.2% moderados y el 3.3% graves.

Muchas personas buscan diversas formas de afrontar la depresión, incluyendo antidepresivos, terapias, meditación o ejercicio. Una opción frecuente son los productos de venta libre (OTC), fácilmente accesibles en supermercados, farmacias y tiendas en línea.

Sin embargo, al investigar qué producto OTC podría ser útil, las opciones parecen interminables, especialmente con la influencia de blogs y redes sociales. Esto plantea preguntas clave: ¿qué productos tienen respaldo científico?, ¿cuáles son efectivos?, ¿son seguros?

Dado su perfil profesional, Rachael Frost se interesó en identificar qué productos pueden ser realmente útiles y hacia dónde debería enfocarse la investigación.

¿Que fue lo que hicieron?

El equipo revisó 23,933 registros de estudios y 1,367 artículos científicos, identificando 209 ensayos clínicos que evaluaban 64 productos de venta libre (OTC) para la depresión, tomados por más de una semana.

Se enfocaron en ensayos clínicos por ser la forma más rigurosa de evaluar efectividad y seguridad, incluyendo estudios en adultos de 18 a 60 años con síntomas o diagnóstico de depresión.

También analizaron estudios en personas mayores y encontraron un sesgo por edad. Este trabajo forma parte de una investigación más amplia que también estudia productos para la ansiedad y el insomnio.

Clasificar los productos OTC fue un reto debido a diferencias regulatorias entre países. Con ayuda de dos voluntarios del público, se descartaron productos poco comunes, como polvo de cabeza de anguila.

¿Que fue lo que encontraron?

El equipo revisó más de 200 ensayos clínicos sobre productos OTC para la depresión, clasificándolos según la solidez de la evidencia. Los ensayos revisados que cuentan con mayor respaldo son: omega-3, hierba de San Juan, probióticos, vitamina D y azafrán.

Mientras que los omega-3 tuvieron resultados mixtos, la hierba de San Juan, el azafrán, los probióticos y la vitamina D mostraron efectos positivos frente al placebo.

Otros productos con evidencia emergente incluyen ácido fólico, lavanda, zinc, triptófano, rodiola y melisa, con resultados prometedores. Algunos como melatonina, magnesio y curcumina mostraron efectos variables. 41 productos solo tuvieron un estudio, lo que no permite sacar conclusiones firmes.

En general, hubo pocos reportes de problemas de seguridad, pero se recomienda consultar a un profesional antes de usar estos productos. Además, es necesario mejorar la calidad del reporte de efectos secundarios en los estudios.

¿Que es lo que se recomienda para el futuro?

Aunque 89 estudios evaluaron productos combinados con antidepresivos, pocos analizaron si estos productos OTC aportan beneficios adicionales junto con terapias psicológicas.

Solo un estudio evaluó el impacto económico del uso de ácido fólico, sin mostrar mayor efectividad ni ahorro frente al placebo. Aun así, sería útil investigar más este aspecto.

Algunos productos como manzanilla, lavanda, melisa y echium son de uso común y tienen evidencia emergente, por lo que se recomienda estudiarlos más a fondo.

Otros remedios herbales populares; como ginseng, ginkgo, flores de tila, azahar y menta, aún no han sido evaluados en estudios clínicos. Esta revisión marca un primer paso importante para identificar qué productos necesitan más investigación científica.

Etiquetas: